top of page
Selfcare - FreshUpYourSkin

El autocuidado como madre: por qué no tiene nada que ver con el lujo.

Hay un pensamiento que se va instalando en silencio

Hay un pensamiento que se va instalando muy despacio, casi sin que uno lo note, y que con el tiempo se vuelve cada vez más natural: que primero tengo que ocuparme de todo lo demás, de los niños, del trabajo, de las citas y de las expectativas, y que en algún lugar al final, si es que queda tiempo, quizás también de mí.

Durante mucho tiempo viví exactamente así, no de forma consciente ni como una decisión, sino simplemente porque el día a día estaba lleno y porque siempre parecía haber algo más importante que yo.

Era más fácil seguir adelante que detenerme y hacerme la pregunta de cómo me sentía realmente.

El momento en el que me di cuenta de que algo faltaba

No fue un momento ruidoso ni un punto de ruptura claro, sino más bien una sensación silenciosa de que algo ya no encajaba del todo y que poco a poco estaba cambiando.

Estaba cansada, incluso cuando había dormido, me irritaba más rápido de lo habitual y, al mismo tiempo, tenía la sensación de estar funcionando en automático, perdiéndome a mí misma en algún punto del camino.

Desde fuera todo parecía encajar, el día a día funcionaba, los niños estaban bien, yo trabajaba, organizaba y sostenía todo, y aun así, por dentro se volvió silencioso de una manera que no se sentía bien.

Y fue justo en ese silencio donde entendí que el autocuidado no es algo que se añade en algún momento, sino la base para poder estar ahí a largo plazo.

Lo que significa hoy el autocuidado para mí

Hoy el autocuidado ya no tiene nada que ver con la perfección ni con la idea de que todo se vuelva de repente más fácil o de que necesito horas de tiempo para ello.

Significa, más bien, volver a incluirme a mí misma en medio del día a día, sin esperar a que llegue el momento perfecto.

Significa darme cuenta cuando es demasiado y permitirme detenerme un instante, sin seguir adelante automáticamente solo porque se espera o porque estoy acostumbrada.

A veces es solo un café que realmente disfruto, sin hacer nada más al mismo tiempo.
A veces es un paseo en el que dejo que mis pensamientos simplemente estén, sin ordenarlos ni juzgarlos.

Y a veces es simplemente la decisión de que hoy no todo tiene que estar hecho, y que eso está bien.

Por qué nos olvidamos de nosotras mismas tan a menudo

No creo que sea porque no nos importemos, sino porque llevamos demasiados roles al mismo tiempo y, poco a poco, nos vamos dejando atrás.

Cuidamos, organizamos, sostenemos todo y somos muchas veces quienes hacen que todo funcione, incluso cuando ya es demasiado.

Como madre soltera se siente aún más intenso, porque muchas cosas recaen solo en una misma y no hay un equilibrio automático que te sostenga cuando las fuerzas empiezan a faltar.

Y precisamente por eso, el autocuidado no es un extra, sino algo necesario, aunque en el día a día a veces no lo parezca.

Mis pequeños caminos de vuelta a mí

En algún momento dejé de pensar que necesitaba grandes cambios y empecé a mirar en lo pequeño, a darme espacio de nuevo.

Me tomo momentos breves que son solo míos, aunque parezcan insignificantes, e intento no apartar mis pensamientos de inmediato, sino darles lugar para que puedan ordenarse.

No son rutinas perfectas ni sistemas fijos, sino pequeños anclajes que me acompañan durante el día y me recuerdan que yo también formo parte de mi propia vida.

El autocuidado puede ser sencillo

Durante mucho tiempo pensé que necesitaba más tiempo o que primero tenía que estar mejor organizada para que existiera espacio para mí.

Hoy sé que el autocuidado no aparece después, sino que empieza exactamente donde estoy, en medio del día a día, entre todo lo que ya existe.

No se trata de hacer más, sino de ser más consciente con lo que ya está, sin perderte a ti misma en el proceso.

Para ti

Tal vez conoces esa sensación de estar funcionando sin parar y de dejarte cada vez más atrás sin darte cuenta.

Entonces no intentes cambiarlo todo de golpe.

Empieza pequeño.

Con un momento.


Con un pensamiento.
Con una decisión de incluirte de nuevo, poco a poco.

Eso es suficiente para empezar.

Porque al final todo está conectado y comienza justo ahí, donde vuelves a encontrarte contigo misma.

bottom of page